miércoles, 21 de marzo de 2012

CARTELES EN HONDURAS

LA POBLACION SE QUEJA DE LOS CARTELES




Juan Ramón Matta (cuadro I) y al colombiano Arcadio Molina, como los jefes de uno de los carteles que opera en Tegucigalpa y el departamento insular de Islas de la Bahía, frente a la costa atlántica hondureña, quienes tienen vínculos con redes en Colombia y México. El cartel del centro está dirigido por los hermanos Alvaro, Jaime y Mario Flores Ponce. El primero fue director general de la Policía Nacional de 1995 a 2002; el segundo ocupa actualmente el cargo de jefe de la unidad policial contra robo de automóviles y el tercero es propietario de una empresa de seguridad privada. En el caso del comisario de policía, Jaime Flores Ponce, se detallan los grandes movimientos de dinero efectuados en sus cuentas bancarias y tarjetas de crédito, en moneda local y en dólares, hasta el 29 de mayo de este año. Un tercer cartel es el de la norteña ciudad de San Pedro Sula, principal centro industrial y comercial del país, integrado por jefes policiales y colombianos, propietarios de la empresa Electrodomésticos Populares, entre ellos Rosel Barralaga, dedicado a la venta de refrigeradoras, estufas y televisores de bajo costo. En la también norteña ciudad de La Ceiba se mencionó a los hermanos Carrión, propietarios de una poderosa cadena de tiendas de ropa, calzado y cosméticos en Honduras y Costa Rica. En el cartel de occidente se contemplan a dos cubanos, sin dar sus nombres, que operan en la ciudad de La Entrada, en el departamento de Copán. Otro de los grupos opera en oriente (departamentos de Olancho, Colón, El Paraíso y La Mosquitia), lidereados por los hermanos Santiago, Mateo y Wilkin Montalván, junto a Eduardo Sarmiento, ex diputado al Congreso Nacional; Filiberto Marimón, de la empresa Tabacaleras de Danlí y varios colombianos que operan a orillas del río Patuca y La Mosquitía, una apartada y selvática zona. En el caso del ex diputado Sarmiento, se indica que en sus haciendas hay pistas clandestinas, donde aterrizan las avionetas procedentes de Colombia con los cargamentos de cocaína. Estos cartales, según el documento, tienen toda una estructura jerarquizada para el manejo del trasiego de droga que va desde la elaboración de planes y las operaciones de transporte, almacenaje, asesoría legal, contabilidad, inversiones y lavado de dólares, complejo proceso que cuenta con la complicidad de bandas integradas por oficiales de la Policía, entre ellos tenientes, capitanes, mayores y hasta cuatro coroneles. En estos casos no se revelan los nombres (cuadro II). De igual manera se cita como cómplices al actual director de Fiscales del Ministerio Público, Humberto Palacios Moya, y 17 fiscales bajo su cargo. Ante los señalamientos, el funcionario negó toda vinculación con el narcotráfico y dijo que todo era una trama para separarlo del cargo por su lucha contra el crimen organizado. El ex magistrado a la Corte Suprema de Justicia (1994-1998), Hernán Silva Baltodano, se le cita como abogado de la mafia de narcotraficantes el sureño departamento de Choluteca. 

"OPINION DE OBISPO SANTOS QUE DICE QUE EN EL PARAISO EL QUE HABLA LO MATAN "



El municipio de El Paraíso es todo un caso. Ahí las muchachitas no aceptan al novio si no tiene un carro 2.8 último modelo, carrazo que los narcos sí lo tienen; en El Paraíso sólo la iglesita queda porque todo lo demás ya lo compraron los narcos, casas, edificios, haciendas de ganado, etc." El obispo detalló que "en El Paraíso y en El Espíritu, Copán, hay aldeas donde pueden verse mansiones como en Lomas del Guijarro de Tegucigalpa. ¿De dónde ha salido este dinero? Es dinero del narco. La ubicación geográfica es determinante porque en Ocotepeque, Copán y Santa Bárbara tenemos toda la frontera con Guatemala y al lado la de El Salvador, es casi imposible detener a los traficantes porque pasan por cualquier parte. Honduras, Guatemala y El Salvador son el trifinio de la droga". El obispo dijo ser testigo de lugares donde se ha roto la tranquilidad porque ya nadie está seguro. "En la cordillera de El Espíritu se escuchan tiroteos a las siete de la noche con armas pesadas, la gente se mete a sus casas, porque es la hora cuando están pasando los narcos. Guardan silencio, no hablan por temor a represalias, porque si hablan no amanecen vivos, los matan. Algunos jefes policiales están confabulados, aliados con el narcotráfico. Yo lo que he predicado siempre es que cada familia se dedique a su trabajo y que se aleje de la corrupción. Antes eran otros los peligros, ahora es el narco". Contactos internacionales El sacerdote añadió que casi todos los capos de la droga de Copán están bien conectados con sus compinches internacionales. "Un ejemplo de ello es el reconocido ‘Mamalicha’. Estaba preso en Copán Ruinas y dijeron que tenía sida, lo dejaron libre hace unos dos años pero ahí anda Mamalicha como si nada. Él le dijo a la Policía: Ustedes no pueden hacerme nada a mí, una ‘llamadita’ y enseguida tengo la protección internacional. Otro problema es que la población desconfía de la Policía, la Policía es un peligro, un ciudadano fue detenido y le quitaron su documentacion, fue a la Policía y eran ellos mismos." El otro problema es que no hay justicia, pero eso se explica porque los jueces tiene miedo, no hay seguridad para nadie". Bandas poderosas El obispo continuó con su relato. "Un señor de apellido Chinchilla de la banda del mismo nombre dijo que estaba enfermo, lo llevaron al hospital de Occidente y en las barbas de la Policía se escapó, lo que dice la gente es que los agentes reciben dinero de los narcos para hacerse de la vista gorda, les pagan por no hablar, es toda una corrupción que tiene que ver con el narco. Esto es algo dañino para Honduras porque si la Policía está dentro de este negocio nosotros no tenemos ninguna defensa. En este ambiente tenso, donde en cualquier momento puede ocurrir lo inesperado, la gente se mira orando con el sentimiento de que si le pasó a aquel, le puede pasar a ellos". El obispo de Copán expresó que en La Entrada se producían secuestros por 10 mil y 20 mil lempiras. "En los tiempos de José Hidalgo Niño existían tres bandas de delincuentes, eso fue hace 20 años. Estaban los Chinchilla, los Pacheco y los Hidalgo Niño. La Policía acabó primero a los Pacheco, luego los Chinchilla se pelearon con los Hidalgo Niño, y al final la Policía agarró a los Chinchilla. Eran los que mandaban en ese sector. Ahí la delincuencia era incontenible: te decían enemos tu carro, si lo querés mandá 20 mil lempiras y la gente por no perder 300 mil que valía el carro daba los 20 mil lempiras. Los narcos se dan lujos que muy pocos pueden costearse, ha habido casos en que traen artistas en vuelos express para sus fiestas privadas. En La Entrada, Copán, llevaron a un grupo -El Chapo de Sinaloa- en helicóptero, pero como por ‘castigo divino’ se vino un vendaval y no pudieron actuar", relató Santos. Aunque andan en malos pasos, muchos narcos dicen ser católicos pero no van a misa, "sus parientes sí", dice el obispo, quien afirmó recibirlos con ecuanimidad. "Se vuelven espada de doble filo, porque como pueden ser sinceros, pueden ir a contarle a sus parientes lo que se dice en la Iglesia", puntualizó el obispo copaneco.




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